PERMACULTURA Y BIOCONSTRUCCION

El concepto de permacultura en el mundo fue concebido a mediados de los años 70 por los ecologistas australianos Bill Mollison y David Holmgren. Inicialmente, surgió como un método de agricultura permanente que pasó a la expansión conceptual y territorial de la noción de “cultura permanente” por el mundo. En los días de hoy se ha convertido en un sistema de diseño conectado a la creación de asentamientos humanos ecológicos, socialmente justos y económicamente viables para la construcción de una manera de ver el mundo cíclico y sostenible (pautado por técnicas y preceptos éticos específicos).

La idea de un sistema regenerativo que trabaja con el medio (y no contra él) se ha expandido de Australia y hacia el mundo. Se levantó discusiones y prácticas sobre la regeneración de los sistemas en diferentes ámbitos para diferentes contextos, en el anhelo de encontrar soluciones posibles a una realidad que está en su ápice de desgaste (con clara tendencia al colapso del sistema vigente, si la humanidad no encuentra un cambio significativo de la manera que sostiene sus acciones).

Para acompañar las transformaciones por las cuales la permacultura pasó a lo largo de los años, Holmgren escribió en 2002 el libro Permacultura: principios y caminos más allá de la sostenibilidad – una mirada más profundizada sobre cómo podrían estructurarse las acciones proyectuales, sobre la base de principios ecológicos que se extienden a diversas cuestiones socioespaciales, culturales, productivas y ambientales. En su libro, trajo 12 conceptos básicos para que esas acciones tuvieran estructura suficiente, para de hecho convertirse en un diseño sistémico y ecológico en diferentes capas (no reduciendo así el alcance inicial del término).

La bioconstrucción surge como un modo posible de trabajar las tres bases éticas de la permacultura (cuidado con las personas, cuidado con la tierra y compartir justa). Creando una unión entre arquitectura vernacular y nuevas tecnologías sostenibles, la bioconstrucción posibilita el desarrollo de técnicas estéticas, ambientalmente sostenibles y que valore el uso de materiales y mano de obra local.

Figura 1 – 12 princípios base de permacultura

Fonte: Permacultureprincipies.com

“El concepto de bioconstrucción engloba diversas técnicas de la arquitectura vernacular mundial, algunas de ellas con cientos de años de historia y experiencia, teniendo como característica la preferencia por materiales del local, como la tierra, disminuyendo gastos con fabricación y transporte y construyendo viviendas con costo reducido y que ofrecen un excelente confort térmico.”

(SOARES, 1998)

Como el pensamiento permacultural sugestiona, para un movimiento verdaderamente ecológico es necesario que observemos el medio ambiente y sus patrones de forma sistémica y creemos espacios ambientalmente, económicamente y socialmente saludables. La bioconstrucción como modo posible de composición del espacio físico posee la misma lógica: tiene como premisa la preocupación ecológica de la concepción hasta la ocupación. Combina técnicas milenarias con innovación tecnológica, garantizando la sostenibilidad no sólo del proceso constructivo, sino también del período post-ocupación.

El proyecto bioconstruido tiene como punto de partida la evaluación local de la obra – enfocando tanto en recursos ambientales como en el curso del agua, materiales constructivos disponibles, topografía y otros elementos diversos como en recursos humanos.

El término que también es conocido como bioarquitetura viene siendo utilizado en Alemania desde los años 70 y posee un enfoque transdisciplinario de la arquitectura que la integra al medio de manera mimética. Resignando la noción de construcción, la bioconstrucción busca trabajar con la naturaleza local no contra ella.

“La bioconstrucción se define como la construcción que traza estrategias que apuntan al menor impacto ambiental o impacto positivo, a través de iniciativas sostenibles, haciendo uso (preferentemente) de materiales naturales y / o locales. De este modo, busca desde la planificación, ejecución y utilización, el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles con el mínimo impacto. “

(IPOEMA, 2017, web).

A pesar de la utilización del término bioconstrucción o bioarquitectura es relativamente reciente, es necesario resaltar que nada se diferencia de la noción de arquitectura tradicional en lo que se refiere a la producción de espacios saludables que propicien al usuario confort ambiental y de usos potenciando el aprovechamiento de agentes externos naturales (que consecuentemente reducen el consumo interno de recursos internos artificiales, considerando siempre como foco principal la perspectiva de aquellos que van a tomar el espacio construido como hábitat).

La bioarquitectura como propuesta no pretende la creación de un nuevo profesional, sino la discusión permanente de una arquitectura integrada al ciclo de la vida – enfocando, así, en soluciones prácticas que se apoyan en la capacidad de resiliencia del mundo y de las relaciones humanas para el desarrollo de tecnologías (y formas constructivas que ayudarán en el proceso regenerativo del planeta).